Estimados bloggers: De nuevo los cordiales y adjunto esta cónica sobre la cultura en Cócorit, durante la Feria de San Juan de Cócorit. 2008.
A pesar de los cambios climáticos por los efectos invernaderos que producen los países altamente industrializados y de la sequía regional por el clima caluroso en el verano desértico, en Cajeme se cumplió la leyenda de que las primeras lluvias veraniegas llegan “el 24 de Junio... el mero día de San Juan...” como relata el corrido. Llovió ligeramente con unas cuantas horas de retrazo, lo suficiente para remojar los jardines y las calles terregosas emanando el olor a tierra sonorense (añorada cuando vivimos fuera de ella por las circunstancias de la vida) y uno que otro residuos de agroquímicos. Junto a los fétidos olores emanados por los registros abiertos del drenaje enfrente de la industria maicera y de la Coca cola, al sur de la ciudad.
Placentera lluvia con días nublados para meditar sobre el incierto presente por la economía inflacionaria en nuestra nada democracia participativa donde la dictadura PRI-PAN y PRD, porque el Congreso de la Unión, coarta nuestra libertad de expresión, de discernir y criticar lo realizado en todos los ámbitos y jurisdicciones de México.
Como nuestra ciudad está en el ámbito primer mundial por tanta certificación, es preciso que la Universidad de Sonora establezca el campus Cajeme donde se imparta una educación humanista equilibrando la ciencia, tecnología y las bellas artes, donde la escuela de arquitectura ofrezca diplomados y maestrías en urbanismo y restauración de monumentos históricos para elaborar un reglamento estatal de conservación para contrarrestar acciones como el proyecto de cubrir con aplanado de cal y pintura vinílica las fachadas de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Álamos, construida con muros aparentes de piedra que tanto admira el turismo nacional e internacional y los artistas del Festival de Álamos cada invierno.
Me da lastima que la otrora Feria de San Juan de Cócorit sólo quedó en la conciencia colectiva del pueblo cocoreño, donde algunos de ellos calman por la restitución de su fiesta tradicional iniciada por los festejos religiosos de la tribu yaqui de El Conti en Cócorit y Loma de Guamúchil venerando fervorosamente al Santo San Juan Bautista en la iglesia del Espíritu Santo.
A fines de los años 1950, --Cuando el pueblo estaba todavía bronco... Un grupo de jóvenes nativos organizó bailes en la antigua cancha de la plaza Ignacio Zaragoza en honor a San Juan y empezó a ser tradición consiguiéndose grandes logros... Me indicó un señor, agregando: Antes se le llamaba plaza Hidalgo (Miguel Hidalgo y Costilla) y tenía en un pedestal el busto de don Benito Juárez que quitaron y hoy está en la Escuela Primaria de la Cámara Junio--.
Sitio urbano del cual he averiguado que no es la típica “Plaza de Armas”, como lo indica la placa de la remodelación de 1988. Porque Cócorit no fue fundado como poblado español ni los Reyes de España le otorgaron el Pendón Real durante la colonización de México. Ni es el sitio original de la misión jesuita del Espíritu Santo de Cócorit fundada posteriormente a 1617, como “visita” de las misiones Tórim y Bácum. Espacio perdido entre los campos y monte cercano al río Yaqui. El actual asentamiento es de los años de 1880 a 1890 fundado como campamento militar, la Colonia Agrícola y ejido de Cócorit durante la cruenta guerra de exterminio contra los yaquis para arrebatarles su territorio.
En los años de 1960, la Cámara Junior organizó la Feria de San Juan llegando a ser muy famosa en la región serrana, del valle y de Sonora, según la siguiente descripción: --En una enramada, la pajkoleada de los yaquis en la víspera de San Juan; en la calle: Juegos mecánicos y diversiones como tiro al blanco a cambio de un muñeco, la lotería, el cochi y el palo encebado; los juegos tradicionales como el jaripeo charro, carreras de caballos, el juego de argolla y el gallo enterrado (que era sacado por el pescuezo por vaquero a galope de caballo) y la elección de la reina que animaba la feria--. Hoy no se vio durante el festival cultural ni la presentaron en el estrado. Somos la única sociedad en el mundo que escondemos a la reina.
--La belleza de las mujeres cocoreñas galardonaban la plaza y los festejos (pero no vi una en el festival han de estar chateando en el cyber café frente al puesto de los raspados y obispos) y eran admiradas en el palenque con peleas de gallos y variedad con famosos (as) artistas de la farándula nacional; en la cancha: el baile al aire libre con la tambora sinaloense; en las cantinas, conjuntos de música norteña tocaban hasta la madrugada. Los Júniors aportaban el diez por ciento de las ganancias a la comunidad de Cócorit--.
¿Porqué terminó este famoso festejo? Pregunté entre los cocoreños de mayor edad: Unos contestaron por la falta de organización del Comité Comunitario de Cócorit posterior a los Júniors y el traspaso a la cervecería y empresarios de los bailes masivos muy del pueblo. Otro, me ilustró con la leyenda entre los pobladores vernáculos, que cita: “En una procesión el tumulto de gente que venían con el Santo San Juan desde El Conti a Cócorit empujó al muchacho que cargaba la figura entre sus brazos, se le cayó el Santo al suelo y aquí se acabó la tradición, se desbarató la feria de los Júnior, por el dedo que se le quebró al Santo Juan”.
¡Qué bonita era la feria de San Juan en la plaza! Me indicaron varias personas con cierta nostalgia mirando a las ceibas mientras degustaba sabroso raspado de vainilla servido por don Pablo y escuchando la música.
Como las funciones de teatro como la Paz Ficticia de Dommy Flores, directora de La Petaca y de la Dirección de Cultura municipal y la ópera lírica “Viaje a través de los Musicales” estaban repetidas y ya criticadas por los errores históricos sobre la vida y muerte del jefe de armas Cajeme en la primera.En la función operística, al joven cantante de apellido López Flores, le falta voz para ser tenor o baritono, tiene buen manejo del escenario pero le veo más futuro en el pop rock que en este dificil canto. Pero nos está costando mucho dienro porque son financiadas por el Consejo Municipal de Cultura de Cajeme, junto al libro de Alina Martínez y el chusco cortometraje “Rostros de Cajeme”, falto de valor artístico pero aceptable por lo poco histórico de las escenas campestres algunso niños bañandose en una pila y canalito, un camión de segunda por la calle 200, ningún personaje trascendiío màs allá del Valle del Yaqui. Captados improvisadamente hace 30 años, hoy editada también, por recursos oficiales.
Ante esta cursileria cultural obregonense, mejor me fui al puesto de Doña Oralia para saludarla y degustar un sabroso burrito de frijoles envuelto en una tortilla de harina sobaquera, porque traía hambre y sed (me parezco a Colosio) mientras esperaba el camión en ruta a Cajeme pensando que esta celebración no tuvo el sentido de la feria de Cócorit y dejando atrás a un pueblo disgustado, pidiendo ser parte de la misma y comentando: “Fuimos un pueblo dormido pero ya estamos despertando y exigiendo nuestro derecho a los beneficios de la fiesta tradicional de San Juan de Cócorit”. Y no los culpo.
No puedo concluir el presente sin antes mencionar que miles de gentes, la mayoría familiar de los grupos de danza, gozaron de la variedad presentada durante el Festival Cultural Cócorit.

Pie de foto: Doña Oralia y sus sabrosas tortillas de harina en su puesto: "El Burro sin Mecate". Frente a la plaza de Cócorit. Sonora
Francisco Sánchez López
Arquitecto, fotógrafo, artista del arte del realismo mágico, ecologista protector de ballenas en el mar de Cortés, colaborador cultural en crónica y crítica de arte para el suplemento Quehacer Cultural del periódico el Diario del Yaqui en Ciudad Obregón, Sonora.
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